Tasas y CAT
Qué es el CAT y por qué debes revisarlo en tu crédito
Equipo OpenCap · OpenCap • 10 de Julio, 2026 • 6 min lectura
Qué es el CAT y para qué sirve
El CAT, o Costo Anual Total, es un indicador que expresa en un solo porcentaje anual todo lo que te cuesta un crédito: no solo la tasa de interés, sino también las comisiones y, cuando aplican, los seguros obligatorios asociados al financiamiento. Fue diseñado por Banxico precisamente para resolver un problema común: dos créditos con la misma tasa de interés nominal pueden tener un costo real muy distinto si uno cobra más comisiones que el otro. El CAT intenta poner ambos casos en la misma unidad de medida para que la comparación sea justa.
Qué componentes entran en el cálculo
El CAT no es la tasa de interés disfrazada con otro nombre; es una cifra compuesta que típicamente incorpora:
- La tasa de interés aplicable al crédito.
- Las comisiones que cobra la institución (por ejemplo, de apertura o de administración, cuando existen).
- Los seguros obligatorios ligados al crédito, si el producto los exige como condición.
Lo que el CAT busca reflejar es el costo financiero total del crédito distribuido en un periodo anual, de forma que puedas comparar "manzanas con manzanas" entre distintas propuestas del mismo tipo de producto.
Cómo lo calcula Banxico y qué significa "sin IVA"
El CAT se calcula siguiendo una metodología definida por Banxico, que estandariza la fórmula para que todas las instituciones que lo publican lleguen a un número calculado de la misma manera, y no cada una a su modo. Un detalle que genera confusión con frecuencia: el CAT se expresa "sin IVA", es decir, la cifra no incluye el impuesto al valor agregado que puede aplicar sobre intereses y comisiones en algunos productos. Esto no significa que el IVA no exista en tu costo real; significa que, por metodología, se excluye del cálculo del CAT para mantener la comparación estandarizada entre instituciones. Vale la pena preguntar explícitamente si una cotización incluye o no el IVA cuando compares el costo final que vas a pagar.
Cómo usar el CAT para comparar ofertas
La utilidad práctica del CAT está en comparar créditos del mismo tipo entre sí: dos créditos simples a plazos similares, por ejemplo, o dos líneas revolventes comparables. Cuando comparas dos propuestas y una tiene una tasa de interés más baja pero comisiones más altas, el CAT te ayuda a ver de un vistazo cuál termina siendo más costosa en términos anuales. Si además quieres ver cómo se distribuye ese costo pago por pago, te será útil revisar la tabla de amortización de tu crédito.
Como regla práctica:
- Pide el CAT (o los elementos que lo componen) a cada financiera que te presente una propuesta.
- Verifica que estés comparando productos del mismo tipo y plazo similar —comparar un crédito simple contra una línea revolvente puede no ser una comparación justa.
- Revisa qué comisiones se incluyeron en el cálculo, no solo el número final.
En un marketplace como OpenCap, cada Term Sheet que te presenta una financiera de la red incluye la tasa y las comisiones propuestas, para que puedas comparar antes de decidir.
Los límites del CAT como métrica
El CAT es una herramienta útil, pero no es infalible ni cuenta toda la historia. No siempre refleja comisiones contingentes, como las moratorias que solo se activan si hay un atraso, ni captura condiciones cualitativas como la flexibilidad de pago anticipado o el trato del área de cobranza. Tampoco sustituye la lectura completa del contrato: dos créditos con CAT similar pueden tener cláusulas muy distintas en penalizaciones, garantías o causales de vencimiento anticipado. Úsalo como punto de partida para comparar el costo financiero, no como el único criterio de decisión. Para entender de dónde salen esas comisiones adicionales, te conviene revisar nuestro artículo sobre comisiones en crédito empresarial.
Un matiz importante: consumo vs. crédito empresarial
Aquí hay una distinción que muchas pymes pasan por alto. La publicación del CAT es obligatoria en productos de crédito al consumo dirigidos a personas físicas. En el crédito empresarial, la práctica es distinta: no todas las instituciones lo publican de forma estandarizada como ocurre en consumo, aunque muchas sí lo calculan y lo comparten si lo solicitas. Si estás evaluando financiamiento para tu empresa, no asumas que el CAT aparecerá automáticamente en cada cotización —pídelo de forma explícita como parte de tu proceso de comparación, junto con el desglose de comisiones y el resto de los documentos del crédito.
Conclusión
El CAT te da una fotografía más completa del costo real de un crédito que la tasa de interés sola, siempre que compares productos equivalentes y entiendas qué incluye —y qué no incluye— cada cálculo. En crédito empresarial, pedirlo explícitamente es parte de hacer tu tarea antes de firmar. Combinado con una revisión cuidadosa del contrato, es una de las herramientas más simples para evitar sorpresas en el costo total de tu financiamiento.
Equipo OpenCap
OpenCap
Contenido editorial de OpenCap para ayudar a PyMEs a entender mejor sus opciones de financiamiento y tomar decisiones más informadas.
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